Encuentros2023-10-02T22:44:58+00:00

Tercer encuentro

¿Gimnasio o escaleras y bolsas del súper? Qué movimiento importa cuando vamos a vivir más años

Entre el auge del entrenamiento de fuerza y el valor de subir cuestas, cargar peso y caminar todos los días, la ciencia y las culturas longevas reordenan cómo se construye una vejez con autonomía

Mi amiga Silvanna vivía en el morro y bajaba cada mañana a hacer las compras con dos bolsas iguales. “Así distribuyo el peso, y entre la subida, la bajada y la fuerza de los brazos cargando las bolsas, no tengo que ir al gimnasio”, decía, y se reía, con esa canción que tienen las cariocas en la garganta cuando respiran. Eran los noventa, acababan de aparecer las mega cadenas de gimnasios gigantes a los que debíamos ir sí o sí para estar flacas y levantar los glúteos. Pensé en mi amiga esta semana, cuando el algoritmo me apabulló con todo lo que hay que hacer en el gimnasio para envejecer bien. No es por belleza, te dicen, es por bienestar. Pero siempre hay una amenaza: muchas horas de gimnasio y entrenamiento de fuerza o no podrás levantarte de la cama.

La ciencia ya avanzó lo suficiente para comprobar que algo de eso es cierto. Si vamos a vivir muchos años, necesitamos un cuerpo fuerte que nos sostenga: músculo, fuerza, agilidad, movimiento. Todo eso se pierde con rapidez después de los cincuenta y hay que sostenerlo. Una traumatóloga influencer española muy de moda hoy, @latraumatologageek, lo dice sin eufemismos: “Tu abuela no murió por la rotura de cadera. Murió por la cama en la que se quedó después. El reposo es veneno en receta”. El sedentarismo mata: se pierde músculo, salud cardiovascular y también salud mental.

Pero ¿quién dijo que todo eso se obtiene solamente en un gimnasio? La caminata de mi amiga Silvanna resume una pregunta que atraviesa cada vez más los debates sobre la nueva longevidad: ¿para envejecer mejor hace falta ir al gimnasio, o hace falta moverse mejor? Sobre todo cuando empezamos a darnos cuenta de que, de pronto, a los sesenta estamos llenos de nuevas obligaciones: comer solo proteínas, entrenar fuerza, tomar colágeno a la mañana y magnesio a la noche, hasta que la vida del retiro se convierte en un infierno de deberes y mandatos. A los treinta teníamos que ser como la modelo de moda; a los noventa, la abuela fitness que hace cien dominadas por día. Basta.

Ganar fuerza mientras se camina,Ganar fuerza mientras se camina, se carga, se baila, se socializa o se ayuda a otros le suma al movimiento algo que el gimnasio muchas veces no ofrece: aire libre, conversación, comunidad (Imagen ilustrativa Infobae)

Zonas azules: cuando el movimiento organiza la vida

Dan Buettner cobró renombre en los últimos años como el creador del concepto de las “zonas azules”. Recorrió el planeta buscando pueblos donde la gente vive más, muchas veces más de cien años, y trazó su propio mapa de puntos en común. Uno de ellos es la geografía: pueblos y ciudades en cerros o laderas, donde hay que subir y bajar escaleras y cuestas todos los días. “Las personas de las zonas azules no hacen ejercicio. Se mueven de manera natural. Sus vidas están organizadas de tal modo que no pueden evitar moverse”.

Esa frase —“no hacen ejercicio, se mueven”— no es retórica. Es el núcleo de un debate profundo. Porque mientras la industria del bienestar y las redes sociales reproducen relatos de cuerpos musculados y rutinas cronometradas, la evidencia de las zonas azules sugiere otra cosa: caminatas distribuidas a lo largo del día, tareas funcionales, movimiento cotidiano como motor de una vida larga y autónoma.

Cerdeña es uno de esos puntos azules del planeta. La dieta mediterránea importa, pero el movimiento está incrustado en la geografía. No se camina en cinta: se camina en pendiente. No se busca “estimular el core”: se carga, se sube, se baja, se equilibra el cuerpo sobre superficies irregulares. El movimiento no es una hora aislada: es el día entero.

Más cerca nuestro, en la Puna, las coyas bajan cada año bailando por el cerro para celebrar el carnaval y espantar al diablo. La chaya puede durar horas o días porque es un agradecimiento a la Pachamama y una forma de organizar la vida. Bailar, andar, moverse por las laderas con la agilidad de las cabras no es entrenamiento: es modo de habitar el mundo. En esa escena, el músculo no se entrena para “lograr”: se usa para pertenecer.

Movimiento, comunidad y ciudad

Ganar fuerza mientras se camina, se carga, se baila, se socializa o se ayuda a otros le suma al movimiento algo que el gimnasio muchas veces no ofrece: aire libre, conversación, comunidad. Casi todo lo que falta en las grandes ciudades, donde cumplimos con la obligación del entrenamiento a las corridas, entre el trabajo y el resto de las tareas, yendo en auto hasta la puerta y despotricando porque no hay dónde estacionar.

Las personas que suben yLas personas que suben y bajan cuestas se mueven de manera natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese desajuste también aparece en los números. Hoy más de 2.000 millones de adultos en el mundo no alcanzan los niveles mínimos de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud. En la Argentina, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo lo mide con crudeza: el 44,2% de la población adulta tiene un nivel bajo de actividad física, con fuertes diferencias por edad, género y nivel socioeconómico. Moverse no es igual de fácil para todos.

En ese contexto, los gimnasios mismos comienzan a adecuarse, o anticiparse. “Hoy existe una conciencia real de que, como vamos a vivir más, necesitamos cuerpos que nos aguanten el ritmo”, explica Dardo De Marchi, de SportClub, la cadena que se expandió y hoy se encuentra en los lugares y entornos más disímiles. “Fortalecerse ya no es una decisión estética, sino una inversión en autonomía: ganar salud hoy para movernos con libertad mañana”. La frase dice tanto por lo que afirma como por lo que revela: hasta los gimnasios empiezan a leer la longevidad como horizonte, no el rendimiento inmediato: “acá la gente viene a fortalecer el cuerpo para poder disfrutar de todo lo demás, lo que no está acá, está afuera. Una caminata, un viaje, o un encuentro con amigos”.

El sedentarismo mata: se pierdeEl sedentarismo mata: se pierde músculo, salud cardiovascular y también salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

Modas del cuerpo: de la épica a lo sostenible

Hace diez o quince años, la épica era correr. Acumular kilómetros. Mostrar distancia. Las maratones se volvieron un rito social, una identidad con promesa de futuro: si el cuerpo aguantaba hoy, iba a aguantar mañana. Los datos de Running USA lo confirman: en 2015, más de 500.000 personas completaron maratones en Estados Unidos. Un año después, la curva empezó a caer.

Hoy el eje cambió. La fuerza ganó protagonismo. La movilidad, la estabilidad y la sostenibilidad articular importan más que la hazaña. Menos kilómetros, más músculo. Menos épica, más “esto lo puedo sostener”. No es rechazo al aeróbico, es corrección de rumbo: el cuerpo que va a durar muchos años necesita algo más que gestas aisladas.

La pandemia fue el punto de inflexión visible. Nos sacó a las plazas, nos devolvió el aire libre y volvió colectivo el movimiento. Muchos entrenadores sacaron a sus grupos a los parques y, de pronto, pasear el perro se volvió una carrera de obstáculos entre mancuernas, sogas y pelotas: señoras haciendo abdominales conviviendo con jóvenes que levantan pesas, chicos corriendo alrededor, generaciones mezcladas. Todo vale, cada uno a su ritmo. El espacio público convertido en gimnasio espontáneo, pero también en lugar de encuentro.

Martín, entrenador del grupo Legado —que entrena en distintos parques de la ciudad— lo explica sin vueltas: “Nosotros apostamos a un entrenamiento integral, que es clave para mejorar la calidad de vida: fuerza, trabajo cardiovascular, movilidad. Todo pensado para una buena longevidad. Pero además lo hacemos en espacios abiertos, para estar en contacto con la naturaleza y con otras personas. Hay que salir del encierro. Por eso sumamos lo social: charlar, generar espacios de encuentro por fuera del entrenamiento, hacer amigos, construir comunidad”.

La fuerza ganó protagonismo frenteLa fuerza ganó protagonismo frente a lo aeróbico, como corrección del rumbo (Imágen Ilustrativa Infobae)

En esa escena aparece una idea que conecta experiencia y evidencia: el movimiento que se sostiene en el tiempo es el que encaja en la vida, no el que la interrumpe. Y es ahí donde la ciencia empezó a mirar con otros ojos lo que sucede fuera de las rutinas programadas.

La evidencia: cuando la vida cotidiana también cuenta

La prensa internacional empezó a ponerle palabras a ese corrimiento. Artículos de The Washington Post y otros medios que recogen investigaciones científicas coinciden en una idea incómoda para la cultura del rendimiento: no todo el movimiento relevante ocurre en el gimnasio. Subir escaleras, caminar en subida o cargar peso también reduce el riesgo cardiovascular.

El respaldo más sólido está en estudios publicados en Nature Medicine, que muestran que pequeñas dosis de actividad vigorosa “incidental” —la que ocurre en la vida y no en una rutina programada— se asocian con menor riesgo de mortalidad. Time lo tradujo sin vueltas: ráfagas cortas de esfuerzo real pueden marcar diferencias significativas en la expectativa de vida.

Eso no borra la evidencia a favor del entrenamiento de fuerza. Al contrario: la vuelve más concreta. La medicina llama dinapenia a la pérdida de fuerza asociada a la edad, y la fuerza real —la que permite levantarse de una silla, cargar bolsas, sostener el propio cuerpo— es uno de los mejores predictores de autonomía en la vejez. Pero incluso ahí aparece el matiz clave: esa fuerza no se construye solo en máquinas. También se construye donde la vida la exige.

Desde Chile llegó un recordatorio oportuno de que no se trata de “todo gimnasio o nada”. Un estudio citado por La Tercera concluyó que el tiempo de sedentarismo no aumenta el riesgo de mortalidad entre quienes acumulan al menos 20 a 25 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa. Y no hace falta que sean continuos. Ahí está, otra vez, la diferencia entre una vida que se mueve y una vida que cumple.

En ese punto, prácticas como el yoga dejan de ser un accesorio “zen” y se vuelven herramientas de autonomía: fuerza, movilidad, equilibrio, respiración, adherencia grupal. No por casualidad las guías de la OMS recomiendan, especialmente para mayores de 65 años, sumar actividades que mejoren el equilibrio y prevengan caídas.

La práctica de yoga seLa práctica de yoga se vuelve una herramienta de autonomía (Imagen Ilustrativa Infobae)

Volvemos entonces a la ladera del cerro. A la mujer que sube y baja con bolsas, haciendo una actividad física que ninguna aplicación mide, pero que deja huella. No es Crossfit. No es Pilates. Y, sin embargo, en términos de salud pública y de longevidad, ese movimiento cotidiano puede ser tan o más relevante que una rutina perfecta.

Tal vez la pregunta no sea cuántas veces vamos al gimnasio, sino cuánto movimiento distribuido entra en la vida que tenemos. Porque la longevidad no se juega en una hora marcada en la agenda, sino en el diseño —consciente o no— de días que obligan al cuerpo a usarse. Y a durar.

Segundo encuentro

La marea plateada avanza y se prepara para mojar las costas de Chapadmalal en el II Encuentro Nacional de la Revolución de las Viejas. Nos reuniremos mujeres de todo el país que seamos parte de este movimiento feminista y antiedadista, para potenciar el trabajo que venimos cultivando desde hace ya dos años. Nos toca vernos las caras, los cuerpos, escuchar nuestras historias, para seguir avanzando en nuestra militancia. Tres días de encuentros, talleres temáticos, plenarios, conversatorios y charlas, actividades recreativas y artísticas, en donde nos atravesarán los feminismos, la lucha contra la discriminación por edad y muchos otros temas que forman parte del trabajo diario de cada una de nuestras grupas. 

Cronograma

VIERNES 1 DE ABRIL
8:00 Inicio de acreditación Hall Hotel 5
9:00 a 10:00 Desayuno Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
12:00 a 13:00 Almuerzo Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
14:00 Las viejas caminamos juntas. Recorremos el complejo y conocemos su historia.
Salimos del Hall Hotel 5 / Hall Hotel 9
16:00 Acto de apertura- Bienvenida al encuentro y cierre musical. Participarán invitadas especiales y funcionarias. Explanada Hotel 5
17:00 “Marihuana para viejas”. Charla a cargo de Mamá Cultiva. Hall del Hotel 5
20:00 a 21:00 Cena Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
22:00 Peña y show de talentos. Hall del Hotel 5

SÁBADO 2 DE ABRIL

10:00 a 12:00 Talleres (oferta y ubicación en las carteleras) Hotel 5 / Hotel 9
12:00 a 13:00 Almuerzo Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
14:00 a 16:00 Talleres (oferta y ubicación en las carteleras) Hotel 5 / Hotel 9
16:00 Cierre y conclusiones de los talleres. Hotel 5 / Hotel 9
18:00 a 19:00 Charla – Taller de Formación en género y diversidad con perspectiva edadista para la Transformación Político- Cultural (Organiza el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad)
20:00 a 21:00 Cena Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
22:00 Show musical con Los amados. Teatro Hotel 9

DOMINGO 3 DE ABRIL
8:00 a 9:00 Desayuno Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
10:00 a 12:00 Ceremonia y marcha de los pañuelos plateados. Actividad participativa de cierre. Inauguramos el “Banco Plateado” y marchamos hacia la playa. Explanada Hotel 5.
12:00 a 13:00 Almuerzo Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)
14:00 a 15:00 Acto de cierre del Encuentro. Presentación de conclusiones despedida. Explanada Hotel 5
18:00 Check out
20:00 a 21:00 Cena Comedor Hotel 5 / Comedor Hotel 9 (según dónde duermas)

¿Dónde y cuándo sucederá el encuentro?

El II Encuentro Nacional de La Revolución de las Viejas tendrá lugar el 1, 2 y 3 (viernes, sábado y domingo respectivamente) de abril de 2022 en el Complejo Turístico de Chapadmalal. El ingreso estará habilitado desde el viernes temprano; recomendamos que lleguen por la mañana para poder aprovechar el día y tener tiempo de instalarse antes de que comiencen las actividades. El cronograma prevé actividades hasta el domingo a la tarde. La cena del día 3 está incluida en el precio y puede consumirse en el comedor o llevarse como vianda. El egreso dependerá entonces únicamente de los arreglos que cada participante haya hecho para su retorno. 

¿Cuál es la tarifa, qué incluye y cómo se abona?

El alojamiento en el complejo es gratuito y el precio que debe abonarse es solo por las comidas de los tres días. La tarifa incluye desayuno, almuerzo y cena que se realizarán en el comedor del hotel. Consiste en un menú único que puede adaptarse a las necesidades alimenticias requeridas (vegetarianas, celíacas, hipertensas, etc).

COSTO TOTAL POR LOS TRES DÍAS:  valor general $ 2700 / pensionadas y jubiladas $ 1350  / discapacitadas  $ 0 

Para acceder a los descuentos, se deberá presentar la siguiente documentación: para jubiladas y pensionadas el último recibo de cobro de jubilación/pensión y para personas portadoras de discapacidades el certificado de discapacidad vigente.

Se abonará el total en un solo pago a través de Mercado Pago, mediante un link que será enviado vía mail luego de realizada la inscripción.

La tarifa NO incluye: bebidas, merienda ni colación, transporte y/o viáticos para arribar o irse del Complejo.

¿Cómo me inscribo y qué documentación se requiere?

Las inscripciones se habilitarán el martes 1 de febrero a las 18 hs y se realizarán a través de un formulario de Google donde se requerirán datos generales. 

Una vez enviado el formulario, recibirán un mail confirmando su recepción y un link de Mercado Pago. 

Para finalizar la inscripción deberán enviar: foto de ambos lados del DNI, comprobante de pago y documentación que acredite los descuentos para pensionadas, jubiladas y personas portadoras de discapacidad, en caso de que corresponda. 

Estas fotocopias deberán adjuntarse en respuesta al mail en un lapso de 48 hs de realizada la inscripción mediante el formulario. 

IMPORTANTE: la inscripción NO está finalizada hasta que sea enviada la documentación y el comprobante de pago. Completar el formulario NO GARANTIZA la plaza en el hotel. 

¿Cuántas personas participarán del Encuentro?

Podrán hospedarse  en el Complejo un total de 450 personas. Sin embargo, durante el día podrán ingresar otras 100 más, llegando a un total de 550 participantes. 

Aclaraciones sobre las participantes que no se hospedan en el complejo: 

Aquellas personas que no se hospeden en el Complejo Turístico de Chapadmalal pero sí vayan a participar de las actividades del encuentro, deberán inscribirse a través de otro formulario donde se les requerirán datos generales. Estas inscripciones se habilitarán luego de finalizadas las inscripciones de las pernoctantes. 

Para ellas, estará habilitado el servicio de comedor abonando la tarifa correspondiente directamente al momento de utilizar el servicio. Contarán con el mismo menú fijo que las personas que sí pernocten en el complejo, con la posibilidad de modificarlo por particularidades alimenticias. El valor es igual al que abonarán las personas que duerman en el complejo (chequear en apartado anterior), pudiendo también acceder a los descuentos mencionados. 

¿Cómo son las instalaciones y las habitaciones?

Los hoteles son categoría B. Cuentan con una planta baja con amplios espacios comunes, comedor, auditorio y espacios para realizar actividades. En la planta alta se encuentran las habitaciones que son compartidas para entre 2 a 4 personas. Las camas son cucheta, con posibilidad de desarmarse en dos camas individuales bajas. Los baños son compartidos. 

El hotel cuenta con ascensor y baños adaptados para personas portadoras de discapacidades motrices. 

El complejo cuenta con amplios espacios comunes aptos para realizar las actividades del evento. No se dispone de equipos de imagen y/o sonido para dichas actividades. 

Dentro del complejo hay pequeños locales para comprar yerba, galletitas, etc. 

¿Cómo son las instalaciones y las habitaciones?

Los hoteles son categoría B. Cuentan con una planta baja con amplios espacios comunes, comedor, auditorio y espacios para realizar actividades. En la planta alta se encuentran las habitaciones que son compartidas para entre 2 a 4 personas. Las camas son cucheta, con posibilidad de desarmarse en dos camas individuales bajas. Los baños son compartidos. 

El hotel cuenta con ascensor y baños adaptados para personas portadoras de discapacidades motrices. 

El complejo cuenta con amplios espacios comunes aptos para realizar las actividades del evento. No se dispone de equipos de imagen y/o sonido para dichas actividades. 

Dentro del complejo hay pequeños locales para comprar yerba, galletitas, etc. 

Información importante respecto al COVID-19

Es necesario contar con el Pase Sanitario (esquema de vacunación completo). En todo momento seguiremos el protocolo de cuidado establecido por el Ministerio de Salud de la Nación, que consiste en el uso de barbijo en todos los espacios comunes, lavado de manos constante, ventilación de los ambientes y distanciamiento social. En el complejo encontrarán alcohol en gel que es importante usar. 

En caso de presentar síntomas compatibles con covid deberán informarlo en la sala de primeros auxilios. El complejo cuenta con un centro de testeo y un centro médico. 

El viaje es reembolsable en caso de COVID-19 positivo certificado.

Primer encuentro

Tecnópolis

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